.
El silencio se mueve, me lo explicó mi padre cuando yo era un niño.

Y aquel amanecer de hace treinta años, asomados ambos al viejo mirador sobre el mar de la Casa Vieja de Piedra, comenzó a escribirse mi destino... Y probablemente, también esta página web.

Mi nombre es Juan Pertierra y me gusta decir que soy un estudioso del silencio. Durante años utilicé otras palabras: observador del silencio, investigador del silencio, incluso me tentó la idea, ligeramente ridícula, de llamarme detective del silencio. Pero al final opté por esta expresión: investigador.

Muchas veces me han preguntado en qué consiste ser investigador del silencio; tantas que decidí crea esta web para intentar explicarlo, pues son difusas las líneas de su definición. Al final, tras mucho tiempo de intentarlo, acabo por remitirme siempre al "Monólogo del silencio" que escribió Joaquín Pertierra.

Mi padre solía decir que la verdadera importancia de poder escuchar al silencio y observar sus movimientos es que gracias a ella se puede hacer algo por los demás. Pero era él quien tenía el verdadero don, en apariencia sobrenatural. Yo solo soy un continuador adecuadamente adiestrado de su tarea, un alumno aventajado y entusiasta. Por ello, las referencias a su persona serán varias en sta web. Sin mi padre yo nunca habría sabido que el silencio se mueve, aquel amanecer de hace treinta años, asomados ambos al viejo mirador sobre el mar de la Casa Vieja de Piedra...

Y, dado que él sabía mucho más del asunto, me parece adecuado dejar aquí hueco a su voz: esas palabras que, al principio en su círculo más cercano y luego en ámbitos progresivamente más amplios, acabamos por conocer como el ya citado "Monólogo del silencio". Hace no mucho tiempo le pedí que las pusiera por escrito para esta web.

Escribió otra cosa, pero lo cuelgo igualmente.   
Política de privacidad | Aviso legal